Día del Niño con Twitter

Semiadicto a Twitter, a través de Santiago Bilinkis entré en una categoría de mensajes (twits o tuits) llamada #recuerdosinfantiles donde todos aportaban justamente eso, los recuerdos de la infancia asociados con el Día del Niño (celebrado en Argentina ayer, 8 de agosto).
Twitter es así, ideas que saltan y se multiplican y generan una tromba de mensajes compartida que luego se vuelve efímera, en este caso para compartir recuerdos.
Para mí fué una experiencia reveladora en varios sentidos.

2035

Mirando al más allá. Foto tomada por Mara Korzan (2010)


Hace unas semanas que estoy enganchado a Twitter, siguiendo a Santiago Bilinkis, que está haciendo un curso de 10 semanas en la Singularity University dirigida por Ray Kurzweil. A mis ojos, esta es una Universidad donde la gran materia de estudio es el Futuro, previsto en base a las investigaciones que ahora se hacen o (al menos) las que están "en la cresta de la ola" por ser las más prometedoras.
Ante el tremendo flujo de conocimiento que ahora está captando, Santiago puso en su blog esta pregunta y bueno, en mi caso a mi juego me llamaron ^-^ Así que aquí va esta introducción a cómo veo hoy el 2035, 25 años hacia el futuro, una generación. Para esto (y extensiones posteriores) me baso en mis 7 premisas y en información que pasa por mis ojos, la que comenta don Bilinkis incluída.

Mis 7 premisas para proyectar Futuros

(Imagen: Pareja, obra fractal creada con Apophysis 2.02)


Cuando se hacen proyecciones sobre un Futuro X (o sobre cómo estará algo en un Futuro X) básicamente se plantea una hipótesis con su abanico de resultados. Y esa hipótesis se basa en un conjunto de premisas. A mi entender esto es terriblemente importante, porque en función de estas premisas se analizan los datos y observaciones que describen y fundamentan las proyecciones que se terminan trazando.
En los Futuros que se describen en FuturoPlus (Mi 2012, Mirando al 2035)  o en el Futuro planteado en Axxón elijo ciertas premisas base ¿cuáles son?

Aprendizaje

Cuesta escribir con tanto dolor tras una derrota aplastante como la que Argentina sufrió ante Alemania en este Mundial 2010.

No solo por las ilusiones, sino por los resultados obtenidos. En especial el reconocimiento por el buen juego de la Selección (que por primera vez dió impresión de ser equipo, no de rejuntado de figuras estelares) y por una dirección de Diego Maradona que terminó felicitada y agradecida por notas como esta.

Pero no alcanzó eso, y el fútbol argentino acaba de estrellarse contra una pared de hormigón armado, basada en otro criterio de juego, otra organización y en especial otro método de encarar situaciones.

Hoy hubo un choque de mentalidades, no solo un encuentro entre equipos, entre jugadores y/o entre entrenadores. Y quedó patente que nuestra mentalidad no estuvo a la altura. Ojalá supiera más de fútbol como para señalar montones de puntos, pero miro de afuera y además no es ahora el momento de plantearlos.

Porque en estos momentos hay algo muchísimo más importante que afrontar esta derrota en un Mundial de Fútbol.