Cuesta escribir con tanto dolor tras una derrota aplastante como la que Argentina sufrió ante Alemania en este Mundial 2010.
No solo por las ilusiones, sino por los resultados obtenidos. En especial el reconocimiento por el buen juego de la Selección (que por primera vez dió impresión de ser equipo, no de rejuntado de figuras estelares) y por una dirección de Diego Maradona que terminó felicitada y agradecida por notas como esta.
Pero no alcanzó eso, y el fútbol argentino acaba de estrellarse contra una pared de hormigón armado, basada en otro criterio de juego, otra organización y en especial otro método de encarar situaciones.
Hoy hubo un choque de mentalidades, no solo un encuentro entre equipos, entre jugadores y/o entre entrenadores. Y quedó patente que nuestra mentalidad no estuvo a la altura. Ojalá supiera más de fútbol como para señalar montones de puntos, pero miro de afuera y además no es ahora el momento de plantearlos.
Porque en estos momentos hay algo muchísimo más importante que afrontar esta derrota en un Mundial de Fútbol.
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