11 de Septiembre
11 de Septiembre de 2001. En Argentina es el Día del Maestro Escolar, y en el Instituto Hölters de Villa Ballester donde trabajaba era feriado, pero para mí no porque era personal de mantenimiento y ese día lo iba a dedicar a ajustar PCs de las aulas. En el momento posterior al impacto del primer avión, me había conectado a Internet a buscar drivers y nunca había visto la web TAN lenta. Esa fue la primera vez en mi vida que pensé "si la web está así, algo pasó". Recuerdo que la web de Clarín era imposible de acceder. La Nación se adaptó mas rápido, cambió su página de inicio a otra que solo mostraba una foto y un párrafo de texto, y ahí tuve idea de qué pasaba. Mi primer pensamiento: "tarde o temprano esto iba a pasar", pero NO por terrorismo alguno. Años antes, cuando estudiaba Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo, me habían contado de un Jumbo 747 de Aerolíneas Argentinas que casi se había comido las torres porque desde el Aeropuerto Kennedy habían dado mal la ruta de aterrizaje, que el piloto ignoró esa ruta evitando el impacto con sus propias manos, y que eso había sido el fin de su carrera porque los del Aeropuerto Kennedy no podían quedar como unos inútiles. Nadie podía garantizarme que esa misma gente había dejado de ser inútil, y por eso no solo tomé ese impacto como accidente sino como accidente muy probable. Luego vino el impacto del segundo avión, y me quedé con la boca abierta. Mis hipótesis de accidente se esfumaron, pero la inquietud verdadera apareció cuando la web murió, definitivamente. La misma sensación que daría (en ese entonces) que todos los canales de TV aparecieran en blanco. Ahí salí de mi despacho, para saber si alguien sabía algo más. Y el personal de limpieza y administrativo estaba inquieto porque escuchaban la radio, con noticias inconexas que no decían mucho, algo había pasado en Nueva York pero no había más datos. Por Internet habían circulado primero, el que sabía más era yo. Y era raro, muy raro explicar qué pasaba cuando sentía que apenas tenía idea.




