Singularidades 4: Conciencia Global

Desarrollando el tema de la Singularidad Humana, en el post anterior se exploró la hipótesis de mutaciones, donde se señaló cierta importancia de lo que podemos llamar expresión individual. Pero al hablar de los seres humanos, también debemos analizar su capacidad de expresión social.
Y aquí tenemos una segunda hipótesis.

Gracias a las redes sociales en expansión, y al incremento de conectividad dado por una internet en crecimiento, hoy somos partícipes y testigos del mayor crecimiento en las relaciones sociales jamás registrado. Millones de personas entran en relación con otras, residentes en extremos opuestos del mundo, intercambiando experiencias, confidencias, emociones, incluso secretos sin conocerse personalmente, sin importar siquiera las diferencias de idioma gracias a servicios de traducción cada vez más eficientes, tendientes a operar en forma instantánea.
Para los críticos de las redes sociales, esta inmensa cantidad de relaciones puede no significar nada, ser irrelevante, malinterpretada con actitudes egoístas y narcisistas sin justificar una relación real y significativa. Puede ser que tengan toda la razón, pero esta explosión que vemos está recién comenzando, no ha llegado a su punto máximo y no sabemos cómo evolucionará.
Hay quien piensa en una inteligencia basada en Twitter por ejemplo, una mente cuyos "pensamientos" son los memes circulantes (y las reacciones asociadas) por esa red social. Generando una expresión grupal promedio a gran escala acerca de un tema puntual, político, económico o social. Que podría terminar siendo la expresión pública de la Humanidad conectada como un todo, la Opinión Pública que opina y se expresa a escala local, nacional, incluso planetaria.
Ciertamente esta idea es una suposición embrionaria que es difícil de imaginar, pero no podemos negar que puede desarrollarse. A través de Twitter se han criticado y condenado públicamente las últimas elecciones en Irán, incomodando a los gobiernos, que frente a los hechos reaccionaron en forma más lenta. Y es significativo hoy en día que los políticos busquen participar en las redes sociales, en una conexión con sus votantes, partidarios y/o representados, sin intermediarios.
¿Podemos imaginar un crecimiento de esta Conciencia Global, por denominarla de algún modo? ¿Podemos prever no solo que opine, sino que actúe a gran escala, como puede apreciarse en corrientes solidarias frente a desastres naturales, donde no solo se avisa y se observa, sino también se coordinan movimientos y distribución de recursos? ¿Podemos imaginar a esta Conciencia Global mirándose a sí misma, corrigiendo sus limitaciones y errores, elaborando proyectos y planteándose objetivos? ¿Podemos imaginar un paso más y plantear a esta Conciencia Global imponiendo exigencias y reclamando derechos y obligaciones?
Cuando esta Conciencia Global se vea, se reconozca, y comience a propagarse y debatirse en internet, podemos esperar la más grande revolución jamás vista en toda la historia humana. Porque hasta ahora, las revoluciones siempre fueron locales, siempre fueron de élites (y en este caso, en sus inicios, posiblemente también) pero la diferencia es de escala. Con internet la escala es planetaria y su influencia puede terminar desgajando el concepto de política, de gobierno, de responsabilidad social, de derecho, de responsabilidad y obligación en toda región del globo.
Podemos plantear este momento como una Singularidad, en el sentido de que estamos frente a lo desconocido, a una escala que no podemos evaluar y en base a relaciones que no podemos prever. Esto sin contar que la expresión de esta Conciencia Global estará afectada por todas y cada una de las mutaciones individuales, que tienen la posibilidad de expresarse en el anonimato de la mínima escala, de la masa promedio. De hecho, muy posiblemente la propia Conciencia Global sea la expresión promedio de una mutación en crecimiento y desarrollo acelerados, las hipótesis 1 y 2 asociadas y magnificadas entre sí.
Frente a esta Singularidad Humana estamos con las piezas presentadas pero no tenemos idea de cómo encajan entre ellas. Cuando se aproxime, veremos una explosión de permutaciones y relaciones crecientes, aprovechando las herramientas que dará la Singularidad Tecnológica, cada vez más versátiles, más complejas, en mayor número y a ritmo más acelerado. Cuando esto suceda, y se perciban claramente los efectos colaterales que genere (y que seguramente nos afectarán, a nivel personal y grupal) nos parecerá tan importante que la misma Singularidad Tecnológica nos parecerá irrelevante.
Porque frente a la Singularidad Humana, todo lo que entendemos por cultura, sociedad, costumbres, economía, política, la entera civilización actual será analizado, discutido, juzgado y sometido a cambios, tanto por acción como por omisión, y en forma cada vez más acelerada. Los gobiernos, las religiones y cualquier otra institución, temerosos de tener competencia o de ser obligados a adaptarse o morir, harán todo lo posible por acotarla o acogotarla, usando también recursos dados por la Singularidad Tecnológica. Aquí se abre una variedad de posibilidades que dejo a libre imaginación, pues implican toda una indeterminación.
Querámoslo o no, la Singularidad Humana está tan cercana a nosotros como la Singularidad Tecnológica, por lo tanto todos nosotros también seremos testigos y parte involucrada.

Lamentablemente, además de estas Singularidades deberemos ocuparnos de otra más. Pero ese es tema del siguiente artículo.


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