Singularidades 3: mutaciones
En el artículo anterior se describieron patrones que sugerían el desarrollo, incluso la existencia, de una Singularidad Humana, al igual que hay otros que sugieren lo mismo sobre la Singularidad Tecnológica. Para este caso hay proyecciones planteadas ¿pero qué podemos esperar de la Singularidad Humana?
Hipótesis 1: mutaciones.
En este momento el concepto de Evolución Natural se está haciendo pedazos. No porque sea falso, sino porque estaba mal planteado y con datos insuficientes. El Árbol de la Evolución planteado por los darwinistas es inexacto e incompleto, con posibilidades de cambio, de mutación, insospechadas hasta ahora y de las cuales no conocemos todavía todas las implicaciones.
Asumimos que el proceso de la evolución es lento por analizarlo durante tiempos geológicos, con poca complejidad, bajo estímulo y mínima aceleración. No sabemos prácticamente nada de la evolución en condiciones completamente opuestas. Y hoy existen investigadores que argumentan que la evolución puede darse en saltos cuánticos, de desarrollo explosivo, como los que se observaron tras las extinciones masivas registradas en el pasado geológico de la Tierra.
Desde el punto de vista de la evolución genética, cada uno de nosotros es un laboratorio móvil, frente a un entorno cada vez más cambiante, durante un período de vidas cada vez más largas, gracias a los desarrollos médicos. Multiplíquese esto por 7000 millones de personas (¡y el número va en aumento!), y la escala en que se desarrolla este proceso corta el aliento.
Bajo estas condiciones aceleradas, quizás todos estos cambios afecten en diversas formas a las generaciones siguientes desarrollándolas posiblemente a una velocidad mayor. Ya hemos visto que además, posiblemente internet colabore con este proceso, estimulando un cerebro muy adaptable sin que tengamos idea clara de los potenciales de desarrollo que eso implique. No sabemos si esto incluye algún tipo de evolución como las que plantea el lamarckismo.
El posible resultado: seres humanos con diferente estructura neuronal, con redes neuronales distintas o directamente nuevas, incluso con neuronas de nuevo tipo. Con sensibles diferencias en la gestión de hormonas y neurotransmisores, que hoy sabemos que se generan en gran medida en el mismo cerebro. Capaces de incorporar y elaborar información en forma diferente: más rápido y/o de forma más completa, posiblemente con más memoria o bien con la capacidad de retener la información de otras maneras. Quizá, como propone Greg Bear en Los Hijos de Darwin, esto implique que aprovechen sentidos adicionales, o directamente magnifiquen a niveles sorprendentes los sentidos que ya utilizamos: mejor vista, audición, olfato, etc.
Muy posiblemente exista gente así ahora, ya.
En el ambiente New Age se habla desde hace casi dos décadas de los niños índigo y niños cristal, supuestos “niños elevados” con mayores niveles de percepción (incluyendo percepciones extrasensoriales), concepto considerado como un mito pseudocientífico. Lo que sí se admite que existe es una explosión de casos del Trastorno de Déficit de Atención (TDAH o ADHD).
A la vez, hoy es popular el concepto de autismo, y miramos documentales sobre los idiots savants, personas hiperdesarrolladas para el dibujo, la música y el cálculo pero casi imposibilitadas para el resto de las actividades humanas.
Series de TV como The Big Bang Theory y Doctor House popularizan la imagen del afectado por Síndrome de Asperger, casos de elevada y rápida capacidad intelectual, sumada a una deficiencia muchas veces notoria en la capacidad de relación emocional y/o empática con quienes les rodean, incluso con los allegados más próximos.
Lamentablemente, también son populares y conocidos los trastornos mentales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión, el Alzheimer y muchos otros, en general afectados y/o magnificados por stress. Tengamos presente que los mecanismos de stress son de adaptación del sistema nervioso ante determinadas condiciones, que en el caso de los seres humanos, normalmente nosotros mismos generamos.
En la evolución, la mayor parte de las mutaciones son incompletas, con capacidad de adaptación limitada, intentos fallidos. Quién sabe si los casos enumerados son (o no) borradores de un proyecto no concluido. Pero más importante aún ¿existen casos en donde la mutación haya sido completa, desarrollable y transmisible? ¿Y en qué?
No tenemos de eso la menor idea. Bajo la suposición de que tal cosa es posible, vos que leés estas líneas podrías ser un mutante, sin sospecharlo siquiera.
Porque la posibilidad más impresionante de estas mutaciones no es solo la capacidad de percepción, sino la de expresión. Un ser humano con otra estructura neuronal no solo percibiría su entorno de diferente modo, sus respuestas serían también diferentes, y esas respuestas incluirían sus razonamientos, sus iniciativas y sus creaciones.
En este contexto, posiblemente varias personas que denominamos genios o personajes excepcionales tengan estas características. Tal vez, simplemente, han sabido adaptarse para expresar su mutación de manera que las pautas estándar de nuestra cultura y sociedad las acepten. Normalmente, esto no sucede así, y en la enorme mayoría de los casos podemos imaginar a esas mutaciones ignoradas y reprimidas, incluso por sí mismas, para no ser rechazados o estar en desventaja frente a un entorno que no les aceptaría ni comprendería si se manifestaran como son.
No me refiero, con todo esto, a X-MEN o superhéroe alguno. Quizá, a la larga, podamos ver el surgimiento de personas como el Juan Raro de Olaf Stapledon, que no es menos impresionante; pero apunto a algo mas sencillo. Sospecho que estos mutantes serán mucho más variados, dúctiles a nivel social. Seductores, o sorprendentes comunicadores. Más que inteligentes, los veo rápidos, adaptables, tanto de buena o mala manera. Quizá, a corto o mediano plazo, con pautas de conducta y respuesta propias que se puedan identificar, basada en su gestión propia de hormonas y neurotransmisores.
Los efectos provocados y promovidos por la presencia y acción de estos mutantes, en la dinámica sociedad humana no se pueden precisar ni proyectar. Dejo a vos lector la tarea de imaginarlos, suponerlos o sospecharlos. Lo inquietante es que pueden estar ocurriendo mientras lees estas líneas, o incluso desde hace mucho antes.
Y esta es la primera hipótesis. Veremos otra en el siguiente artículo.