Aprendizaje

Cuesta escribir con tanto dolor tras una derrota aplastante como la que Argentina sufrió ante Alemania en este Mundial 2010.
No solo por las ilusiones, sino por los resultados obtenidos. En especial el reconocimiento por el buen juego de la Selección (que por primera vez dió impresión de ser equipo, no de rejuntado de figuras estelares) y por una dirección de Diego Maradona que terminó felicitada y agradecida por notas como esta.
Pero no alcanzó eso, y el fútbol argentino acaba de estrellarse contra una pared de hormigón armado, basada en otro criterio de juego, otra organización y en especial otro método de encarar situaciones.
Hoy hubo un choque de mentalidades, no solo un encuentro entre equipos, entre jugadores y/o entre entrenadores. Y quedó patente que nuestra mentalidad no estuvo a la altura. Ojalá supiera más de fútbol como para señalar montones de puntos, pero miro de afuera y además no es ahora el momento de plantearlos.
Porque en estos momentos hay algo muchísimo más importante que afrontar esta derrota en un Mundial de Fútbol.
En estos momentos los argentinos estamos aprendiendo cómo somos, a qué nos enfrentamos y qué resultados obtenemos no solo en el deporte, sino como sociedad, ya que a través del deporte nos vemos representados. Esta derrota nos lleva a vernos en el espejo.


El verdadero desafío, el verdadero partido es ahora: qué hacemos con nosotros y lo que tenemos, así como estamos.


Escribo este post tras ver las declaraciones de Diego Maradona tras la derrota. Y estuvieron bien, dentro de lo que podría esperarse de un Diego con el alma rota, peleando por seguir con la frente alta y con la voz amarga de bronca y llanto. Mi miedo era que no hiciera la conferencia de prensa, o que la hiciera diciendo "renuncio" como hizo Dunga tras la verguenza de ayer de Brasil. No lo hizo, y empezamos bien. ¿Por qué?
Porque la Argentina, frente a las derrotas, siempre se mostró caprichosa e infantil, derramando resentimiento a borbotones, buscando responsables del fracaso y queriéndolos prender fuego en plaza pública. Con eso no se aprende, con eso las derrotas se esconden, se niegan y se rechazan. Y parece que no lo terminamos de entender: si no se aprende se repiten una y otra vez los mismos errores y los mismos fracasos.
¿Aprenderemos ahora?
Un tsunami de comentarios comienza a desplegarse en internet, en los medios, en la calle pidiendo la cabeza de Maradona o de Otamendi o de Messi y que hay que empezar de nuevo con otro entrenador, otro equipo... ME PLANTO (ASI CON MAYUSCULAS) Y LO REMARCO EN NEGRITA: NO. DEJEMOS LA SELECCIÓN COMO ESTÁ.
¿Por qué? ¿Porque me gusta el Diego? NO, porque a Diego LO NECESITAMOS COMO SIMBOLO.
Necesitamos una Selección que a partir de ahora TRABAJE (así, con mayúsculas)

...en entender dónde falló,
...en fijarse cómo se le ganó,
...en reconocer sus defectos,
...en sacar jugo a sus virtudes,
...en desarrollar tácticas y estrategias nuevas (y probarlas una y otra vez)
...en plantear su método de trabajo, cuyos resultados están a la vista.

En síntesis, que TRABAJE EN APRENDER Y CRECER.
¡Seguramente podríamos decir que para todo eso hay gente más capacitada que Diego! Pero si dejamos esa tarea a esa "otra gente" volvemos a repetir la postura de que siempre habrá un "nuevo salvador" que nos llevará a la victoria, y nos volveremos a confiar, y volveremos a caer.
Quiero que Diego esté ahí porque siendo quien es va a ser siempre blanco de atención, nos fijaremos en él, le vamos a pedir, a EXIGIR. Y él nos va a tener que DEMOSTRAR que vale la pena que esté donde está, que da resultados FRUTO DE UN CRECIMIENTO GENERAL y no solo de "la mano de Dios".
Si se da esto que imagino, el 2014 en Brasil será MUY DIFERENTE, pero en más de un sentido, porque no solo hablaremos de una Selección Argentina crecida, de un Fútbol Argentino crecido. Hablaremos y sentiremos de una sociedad argentina crecida, de una mentalidad argentina naciente que crece con trabajo, estudio y exprerimentación, con método, con exigencia aparte de corazón y garra.

Ahora que lo pienso más en frío, si hubiésemos ganado este partido no estaríamos enfrentándonos a nada de esto. Considerando cómo estamos hoy, quizá a futuro esta derrota hasta podría verse como un símbolo, una señal de que tenemos que aprender que estamos para mucho más de lo que imaginamos.
Por mi parte, que así sea.


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